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En días como
el de ayer, lo importante no está en jugar bien, en
hacer un baloncesto bonito o en si la afición apoya
o no deja de apoyar. En partidos como el de la tarde de ayer
contra el Arranz Jopisa de Burgos lo importante es ganar sea
como sea, como se diría en el argot futbolístico,
aunque sea de penalti injusto en el último minuto.
Ayer Perfumerías Avenida sacó la casta y el
corazón necesarios para sacar adelante un encuentro
muy feo en el que el rival, que tampoco jugó bien,
dio muchísimos problemas a la escuadra de José
Ignacio Hernández, que una vez más desde la
defensa, venció un choque trascendental para el futuro
del equipo en la Liga Femenina.
Como decíamos, el partido no fue bueno. Avenida, todavía
tocado física y anímicamente tras los últimos
acontecimientos, salió excesivamente tensionado al
parqué de Würzburg. El equipo visitante sabía
que si había una oportunidad de ganar en Salamanca,
esa oportunidad era la de ayer. Tito Sobrín buscó
urgar en la herida, pero sólo pudo inquietar a las
locales durante tres cuartos. Hasta ese momento, Avenida estuvo
atascado en ataque, con problemas para encontrar el aro rival.
La actuación de Anna Montañana, apagada en el
inicio, decisiva en el tramo final, fue una de las grandes
bazas de la locales, unida a la aportación de la canterana
Blanca Marcos. Ambas fueron de las más destacadas del
partido, un choque que hasta el último cuarto no se
decantó a favor de las charras, que con esta victoria
se mantienen en la segunda posición de la tabla ya
en solitario, tras la derrota de León en Rivas. La
próxima semana, partido clave para el futuro del campeonato
en Santa Eulalia, donde se verán las caras el segundo
y el tercero de la clasificación.
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