| El Salamanca derrotó al Gimnástic
(1-2). en un partido en el que los locales merecieron
por juego y ocasiones un mejor resultado, pero en el
que los visitantes supieron rentabilizar al máximo
sus escasas ocasiones de gol. La derrota aguó
la fiesta de despedida de los locales de Antonio Pinilla,
que no pudo despedirse de la práctica del fútbol
con una victoria.
Fue el Nàstic quien dispuso de la primera gran
oportunidad. Pinilla cogió un balón dentro
del área y abrió a la izquierda para que
Adrián centrara al punto de penalti. Miku remató
en el área pequeña y Biel Ribas tuvo que
despejar con la ayuda del palo. El balón quedó
muerto y salió por línea de fondo justo
antes de que Moisés llegara a impactar.
Unos minutos después se repitió la misma
jugada, pero esta vez Miku hizo falta a su marcador.
Parecía que los locales salían más
enchufados, volcando todo su juego sobre Pinilla. El
dominio era alterno, sin claras ocasiones por parte
de ambos equipos. De hecho Raúl Sáez no
tuvo trabajo en los primeros veinte minutos, siendo
un espectador más. Y el Nàstic sólo
creó cierto peligro con un disparo de Rabiu que
salió alto. Y a los veintitrés minutos
Moisés lo intentó desde la frontal, y
su disparo salió lamiendo el palo. A los puntos
el Nàstic, sin desplegar un gran juego, estaba
siendo superior.
Los hombres de Ferrando seguían siendo claros
dominadores. Moisés lo intentó de nuevo
a los veintisiete minutos sin suerte. Y a los treinta,
Arpón hacía lucirse a Biel. El Salamanca
estaba en manos de los locales y parecía cuestión
de tiempo que el Nàstic abriera el marcador.
Pinilla, el gran protagonista de la tarde, fue el que
estuvo a punto de conseguirlo enviando el balón
desde la frontal al palo. Corría el minuto treinta
y cinco.
Y llegó la polémica
Cinco minutos después llegaba la polémica.
El Salamanca, que no había chutado a puerta en
toda la primera mitad, se internaba en el área
por medio de Dañobeitia, que caía ante
Rubio. Gallo Moreno no lo dudaba un instante y señalaba
el punto de penalti. David marcó pero el colegiado
mandó repetir. A la segunda tampoco falló,
y colocaba el 0-1 en el marcador ante la incredulidad
de la grada. La réplica llegaba justo antes del
descanso, con una jugada de Adrián por la izquierda
que Miku despejó en lugar de meter en la portería.
Nada más comenzar la segunda mitad el Salamanca
sentenciaba el partido. Quique Martín metía
un balón de forma magistral a la espalda de la
defensa para que David marcara por bajo a Raúl,
el segundo en su cuenta particular. El Nàstic
quedó descolocado, ausente y sin capacidad de
reacción. Además el carrusel de cambios
por parte de ambos técnicos creó un ambiente
más similar a una pachanga veraniega que al de
un partido de competición.
Los locales siguieron tomando la iniciativa, pero sin
ninguna esperanza. Pinilla lo intentó de falta
a los diecisiete de la segunda, pero un seguro Biel
pudo desviar el peligro. Y un minuto después
el propio Biel evitó el gol de Calle tras un
saque de esquina, evitando que la pelota se colara con
la punta de la bota. En el último cuarto los
locales le pusieron algo de emoción al encuentro,
sobre todo tras el lanzamiento de falta de David Sánchez,
que quitó las telarañas de la escuadra
de Biel. Pese a la insistencia local y el balón
de Jandro al palo, el marcador ya no se movería.
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