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La Real Sociedad no pasó del
empate ante un Salamanca especializado en dar disgustos
a los candidatos al ascenso y, a pesar de marcar muy
temprano su gol, no pudo superar el buen entramado defensivo
dispuesto por un conjunto salmantino que prácticamente
asegura la categoría. Salió a por todas
el equipo donostiarra en busca del único resultado
que le permitía seguir soñando con subir
en el mes de junio a primera división y, después
de dos minutos intensos, con un juego muy dinámico,
marcó Andrija Delibasic tras un pase de Uranga
que el delantero cedido por el Mallorca hizo bueno al
batir por bajo a Alberto.
Los jugadores donostiarras debieron de pensar que los
deberes estaban hechos y comenzaron a sestear bajo la
fina lluvia que no cesó de caer sobre el estadio
de Anoeta, circunstancia que aprovechó el Salamanca
para estirarse y comenzar a llevar peligro a la portería
defendida por un nervioso Asier Riesgo. El gol del conjunto
charro tenía que llegar con ese escenario y el
empate se produjo mediado el primer tiempo, en una jugada
inocente que parecía iba a acabar con una intervención
de Riesgo, pero el portero guipuzcoano no acertó
en su salida, erró en el blocaje y el esférico
quedó a los pies de Isaac que, con mucha intención,
batió la portería local huérfana
de cancerbero.
El Salamanca, crecido a medida que transcurrían
los minutos, llegaba al área contraria más
y mejor, con Quique Martín y Bruno como principales
activos atacantes y antes del descanso estaba más
cerca el 1-2 que el triunfo parcial de los vascos. Quique
Martín siguió siendo la pesadilla de la
defensa blanquiazul en un segundo tiempo que el Salamanca
inició revolucionado en busca del tanto de la
victoria, que cerca estuvo de llegar en dos acciones
consecutivas del propio Martín. El revulsivo
para la Real vino cuando más agobiado estaba
el conjunto de Lillo y fue gracias al gol marcado por
el Córdoba al Sporting de Gijón, lo que
espoleó a una grada que llevó en volandas
de forma infructuosa a sus jugadores hasta el último
minuto.
La entrada de Xabi Prieto, tras dos meses lesionado,
dio un nuevo aire a los locales, que comenzaron a jugar
sus mejores minutos de partido, pero el Salamanca defendió
con acierto el punto que tenía ganado y que era
para ellos un tesoro de incalculable valor en su objetivo
por evitar sustos de última hora. Delibasic,
en un mano a mano con Pagola, tendría en sus
botas el tanto de la victoria a quince minutos del final
pero, con todo a su favor, no acertó a definir.
El disgusto en Anoeta llegaría con la remontada
del Sporting.
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