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El Hércules comenzó ayer
su particular vía crucis en su afán de
lograr una permanencia digna y sin apuros ahora ya que
el ascenso se pierde en la lejanía. Y lo hizo
con fe, coraje y corazón. Fueron sus argumentos
para enmendar dos errores clamorosos en defensa que
pusieron al Salamanca 0-2 a la media hora de juego.
Sendoa culminó la remontada en el 87' al rematar
a la red un rechace de Pagola en posible fuera de juego
y llevó la alegría a la grada del Rico
Pérez. Una alegría efímera porque
es bueno sumar un punto tal y como se había puesto
la situación pero bien pensado, empatar en casa
contra el equipo que es el 12º en la tabla cuando
tú eres el 11º no es una cosa como para
celebrarla con fuegos artificiales y champagne.
Y es que bien acabó la cosa para lo rematadamente
mal que empezó. Al minuto de partido se lesionó
César, el mejor defensa local hasta la fecha.
Tuvo que salir Sergio sin calentar y quizás sin
estar preparado mentalmente para salir al minuto de
juego. El leonés tardó en ubicarse y regaló
el primer gol a Quique Martín al estorbar a Unai
en una salida fácil.
El gol dio lugar a los primeros pitos pero lo peor estaba
por llegar. En una acción de estrategia, Catalá
apareció en el segundo palo solo como la una.
La defensa zonal del Hércules hizo aguas. El
lateral marcó de espuela e hizo justicia al dominio
que estaba ejerciendo la Unión con un fútbol
de toque y desborde.
A estas alturas, los presentes auguraban una noche de
cuchillos largos con el futuro de Goiko pendiendo de
un hilo. Pero entonces apareció Tote. El madrileño
regaló un par de pases a sus compañeros
pero como se empeñaron en no agradecérselo
con gol, se inventó una jugada que acabó
en penalti de Bruno. Farinós transformó
y dejó para la segunda mitad la heroicidad blanquiazul.
En la reanudación, Farinós se adueñó
del juego y el panorama cambió. Se asoció
con Tote para crear fútbol desde la calidad y
Rodri guardaba bien las espaldas a ambos cuando se perdía
la posesión. Albacar y Sendoa se aprovecharon
de ello y la banda izquierda local se convirtió
en una autopista. Sin embargo, tanto empuje blanquiazul
propició las contras salmantinas. Rodríguez
y Alonso tuvieron el 1-3 pero Unai apareció una
vez más para evitar la zozobra en el Rico Pérez.
El gol no entraba pero el Hércules seguía
teniendo fe. La grada se olvidó del Goiko vete
ya y empujó a su equipo hasta el final. Todo
ese cóctel produjo el milagro cuando ya no se
esperaba. Jaume peinó una falta botada por Farinós,
Pagola hizo un paradón pero ahí apareció
Sendoa, con la caña, para evitar el primer triunfo
del Salamanca en Alicante en toda la historia. |