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El Granada 74 no es mejor tras el mercado
de invierno. Esa es la primera conclusión que
saca la afición rojilla tras ver cómo
los refuerzos no aportan al grupo lo que le faltaba:
contundencia arriba y goles, en definitiva. Además,
los de Tapia acumulan un partido más sin ganar,
y ya son tres. De hecho, de los nueve últimos
partidos, el 74 sólo ha ganado dos, un registro
demasiado pobre como para pensar en la gloria del ascenso.
Ayer, el Salamanca fue un rival que demostró
aplomo y calidad sobe el terreno de juego del Escribano
Castilla. El conjunto charro se mostró tímido
al principio, pero fue soltándose la melena a
medida que Bruno fue dominando el centro del campo,
siempre la cabeza levantada y controlando lo que sucedía
a su alrededor.
En la primera parte, los locales dispusieron de varias
ocasiones. Una terminó en el larguero después
de una enrevesada jugada dentro del área y Luque
envió fuera un balón a la media hora de
partido tras un centro de Javi Guerra. En este primer
asalto la Unión Deportiva apenas se acercó
a la portería de Jaime. Apenas algún escarceo
que partía del flanco izquierdo, donde actuó
Quique Martín. Para entonces, Aranda ya llevaba
un cuarto de hora en el partido, toda vez que Saizar
pidió el cambio al notar una molestia muscular.
En el segundo asalto, el Granada 74 se partió,
el Salamanca llevó el peso, pero y las ocasiones
se las repartieron, como los puntos.
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